Semillas legales de producción nacional

En julio de este año, el Instituto Nacional de Semillas (INASE) a través de la resolución 260 habilitó la compra y venta de semillas de cannabis que estén dentro del Registro Nacional de Cultivares del mismo organismo. Además, el INAES habilitó la conformación de cooperativas semilleras. En esta nota, el testimonio de Ciencia Sativa y dos emprendedores frente a un gran avance para el movimiento cannábico.

 

“Lo que se logró con la resolución 260 es que nos dio la posibilidad a los cultivadores y a las cultivadoras de acceder al Registro como fitomejoradores, esto nos da una autorización y una legitimación al trabajo que venimos haciendo hace tiempo” comienza a relatar Roxana Aguirre, integrante de la ONG Ciencia Sativa. Junto con esta posibilidad, este año también se habilitó a través del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) la conformación de cooperativas semilleras que permiten agrupar a productores y fitomejoradores para lograr el registro de variedades en forma conjunta.

 

Estos hechos implican avances institucionales en lo relacionado a la producción nacional, dando la posibilidad de generar mejores recursos y perspectivas. En el caso de Río Negro, Verde Patagonia es el nombre de la Cooperativa de Trabajo semillera conformada por varios integrantes de Ciencia Sativa, que logró obtener su matrícula en agosto y presentó una variedad de cannabis desarrollada en conjunto con INTA Patagonia Norte, que en un futuro será comercializada en Bariloche.

 

La proliferación de este tipo de cooperativas implica que se aliente otro modelo de producción que no sea a través de las importaciones, que no repita el modelo extractivista que tienen otras actividades agropecuarias en nuestro país; “Es importante porque pone en valor todo el trabajo que venimos haciendo los cultivadores y cultivadoras hace muchísimos años. Rescatar la producción nacional y evitar que avancen grandes monopolios que tienen que ver con la producción de semillas” comenta Roxana.

 

Desde la sociedad civil y las organizaciones relacionadas con la planta de cannabis se celebran este tipo de avances que “blanquean” y ponen sobre la mesa el trabajo de años de cultivadores y cultivadoras que conservaron semillas en la ilegalidad arriesgando su libertad, pero no dejan de hacerse sentir los reclamos por todo lo que falta. En ese sentido, Roxana expone que “Estas herramientas no son válidas si seguimos teniendo gente que sigue yendo presa por cultivar”

 

La venta de semillas en Bariloche

 

Federico y Matías residen en la ciudad de Bariloche y hace años trabajan en emprendimientos relacionados a la planta de cannabis. Para ellos, como para todas las personas relacionadas a la industria, el poder comercializar semillas legales abre un nuevo universo.

 

En el caso de Federico, más conocido como Fede Vapos, comenzó hace 10 años comercializando vaporizadores. Actualmente tiene dos emprendimientos de venta virtual; vapos.com.ar y terpenoteca.com. Los terpenos son moléculas aromáticas que no son psicoactivas que están presentes en todas las cepas de marihuana y modulan y modifican la acción de los cannabinoides, “A partir de varios viajes a Estados Unidos los empecé a conocer en profundidad, en diferentes botánicos como también en la marihuana y en su sinergia con los cannabinoides y quede absolutamente deslumbrado. Tiene la magia de todo lo sensorial, lo duro y rígido de la química. Son moléculas fantásticas para trabajar y disfrutarlas” comenta y agrega que actualmente están terminando de registrar una planta de elaboración en Bariloche.

 

Respecto a la resolución 260 del INASE relata; “Básicamente para mí lo más importante refiere en una sustitución de importaciones, yo hace muchos años que cultivo marihuana y desde siempre me mandan las semillas desde afuera porque acá las semillas son muy caras o difíciles de conseguir. Eso es una importación, un bien que viene de afuera y no refiere a un desarrollo tecnológico, no implica un valor agregado para el país. A partir de esta situación con INASE lo que veo es que se pueden sustituir esas importaciones y darle valor al trabajo que se viene haciendo en Argentina que es de muy alta calidad. Esta es una industria que no tiene techo”.

 

En el caso de Matías, comenzó en la industria con uno de los primeros growshops del país: Cañuto Cañete. La primera sucursal fue en el 2007 en Buenos Aires, y luego se fue expandiendo: “En el 2013 y con concordancia con lo que fue la Primera Copa Cannábica de Bariloche abrimos una sucursal en la ciudad. La evolución del comercio fue constante, acompañado con lo que fue la aceptación social y las leyes también. El negocio fue creciendo en la medida de que los cultivadores año tras año iban creciendo”. Actualmente, tienen dos sucursales habilitadas por la municipalidad en el centro (Mitre 727) en los kilómetros (Av. Bustillo km: 12.400 Loc: 2) y un espacio de venta virtual en canutocanete.com.ar.

 

Ambos, registrados como vendedores en el INASE, estarán comercializando una de las primeras variedades registradas por un banco de Buenos Aires, de breeders muy reconocidos: la SWEED LAB. “Es una variedad alta en THC que parte de una cruza entre una Tangie y una Girl Scout Cookies que después fue a su vez retrocruzada con una variedad de ellos propia que se llama Face on Fire. Muchas de estas plantas dan flores violetas, por lo que son muy atractivas de cultivar. Han dado muy buen resultado en exterior, interior y en hidroponía”. Las SWEEB LAB son semillas foto periódicas, feminizadas y con un periodo de floración de 8 a 9 semanas y estarán disponibles a la venta en nuestra ciudad.

Buscá los emprendimientos en Instagram:

@canutocanetebariloche – @terpenautas – @vapos.com.ar

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